La pregunta de por qué una víctima regresa con un cónyuge abusivo, agresivo y manipulador solo puede responderse al dejar de lado el juicio moral y aplicar la lupa de la Ciencia de la Conducta. Desde el Análisis Funcional de la Conducta (AFC), la permanencia no es una decisión irracional, sino una respuesta funcional aprendida sostenida por contingencias de refuerzo y castigo.
1. El Agresor: Refuerzo para el Control
El agresor aprende que su conducta abusiva es funcional porque le produce un resultado deseado: el control.
- El abuso es reforzado positivamente porque logra la sumisión de la víctima. Por ejemplo, al ceder o retractarse, la víctima asegura que el agresor obtenga lo que quiere (el control), lo cual asegura que el abuso se repita (Muñoz Rivas et al., 2007).
- El agresor también obtiene un refuerzo negativo al utilizar la intimidación y la violencia para evitar o escapar de sus propios sentimientos de inseguridad o miedo a la pérdida de poder.
2. La Víctima: Refuerzo Intermitente
La conducta de permanecer o regresar se mantiene porque, a pesar del castigo del abuso, proporciona un alivio inmediato o un refuerzo intermitente que es adictivo.
- Evitación del Castigo Máximo: La conducta de la víctima de permanecer o de minimizar el abuso tiene la función de eliminar o posponer la amenaza de una explosión peor o el miedo a lo desconocido. Es decir, aunque sufra un castigo (el abuso), evita uno mayor (la incertidumbre o el riesgo de irse).
- Esperanza Adictiva y Trauma Bonding: El motor más potente es la «Fase de Luna de Miel» (disculpas, afecto, promesas de cambio), que funciona como un refuerzo positivo intermitente. Este tipo de refuerzo es el más resistente a la extinción, manteniendo a la víctima atada (Walker, 2016). Dutton y Painter (1993) describieron este fenómeno como Trauma Bonding (Vínculo Traumático), donde la intensidad de la conexión (dolor seguido de alivio) crea una adicción conductual. Reid et al. (2013) refuerzan que este vínculo es central en la permanencia.
3. Conclusión: La Modificación del Contexto
Desde el Análisis Funcional, la intervención no es «convencer» a la víctima, sino cambiar las contingencias que refuerzan su permanencia.
La terapia debe trabajar para que el esfuerzo de alejarse tenga refuerzos positivos más fuertes y consistentes que la conducta de permanecer, y que el apoyo legal y social minimice el castigo real que conlleva la huida (Cuervo Pérez & Martínez Calvera, 2013).
Referencias Bibliográficas
Walker, L. E. (2016). The battered woman syndrome (4th ed.). Springer Publishing Company. (Referencia clásica sobre el Ciclo de la Violencia y la indefensión aprendida).
Cuervo Pérez, M. M., & Martínez Calvera, J. F. (2013). Descripción y caracterización del Ciclo de Violencia que surge en la relación de pareja. Tesis Psicológica, 8(1), 80-88.
Dutton, D. G., & Painter, S. (1993). Emotional attachments in abusive relationships: A test of traumatic bonding theory. Violence and Victims, 8(2), 105–120.
Muñoz Rivas, M., Graña Gómez, J. L., O’Leary, K. D., & González, M. P. (2007). Análisis funcional de la agresión en las relaciones de pareja: una propuesta de clasificación. Anuario de Psicología Clínica y de la Salud, 3, 11-20.
Reid, J. A., Haskell, R. A., Dillahunt-Aspillaga, C., & Thor, J. A. (2013). Contemporary review of empirical and clinical studies of trauma bonding in violent or exploitative relationships. International Journal of Psychology Research, 8(1), 37-73.


