¿Seguimos juntos o no vale la pena?

Esta pregunta se manifiesta constantemente en procesos de terapia de pareja incluso desde el primer encuentro con el terapeuta, la cual es una duda válida de los consultantes pero mal dirigida, debido a que los únicos que se pueden responder esa pregunta son ellos mismos, y aunque en la mayoría de los casos ellos ya tienen la respuesta no tienen el valor de expresarla con la entereza necesaria. 

Muchas veces esa pregunta surge por los innumerables problemas de convivencia, comportamientos manipulatorios, agresión verbal o física, menosprecio o falta de atención por parte de uno de los miembros o llegado el tiempo por ambos, en fin, existe un sin número de acciones que podrían ser evaluadas desde la perspectiva de cada consultante.

El Dr. Walter Riso tiene una frase que he acuñado durante algunos años a los procesos terapéuticos de pareja, y es la siguiente: “Cuando hay duda no hay duda”, aunque la frase en sí lleva toda la fuerza de reflexión me gustaría darle su contexto propio, por lo que si ya te estás preguntando el porqué estás en la relación, lo más probable que al momento de hacerla ya no exista relación.

Pero Dr., “cuando estamos bien, estamos bien, y toda pareja tiene sus altibajos” – expresan efusivamente los consultantes, y en realidad no lo dudo, pero la falacia de la recompensa divina los deja en un bucle de comportamientos egóicos que al final tiene un desenlace nocivo en la interacción diaria. 

Como suelo mencionarlo una y otras vez en las sesiones, sería un error considerar que la meta de la terapia de pareja es evitar la ruptura en todos los contextos. Extender artificialmente la duración de una relación amorosa no tiene sentido si esta tiene como base temores sociales, culturales o eclesiásticos, así como expectativas idealizadas, y en casos así, la terapia de pareja es un medio por el cual llegar a la conclusión que lo más saludable sea la separación y poder pasar a la ruptura sin sentimientos de culpa.

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¿En terapia de pareja se tienen sesiones individuales?

Esta es una pregunta muy común en consulta, sobretodo porque el área de pareja tiene sus propios matices con respecto a la dinámica terapéutica.  Ahora para contestar la pregunta de forma adecuada es necesario contextualizar la respuesta, debido a que en terapia de pareja no se trabaja por aparte un tema que no tenga que ver con el objetivo terapéutico de pareja, (ya que en terapia de pareja no se hace psicoterapia), eso no implica que no se puedan tener sesiones individuales con los miembros de la pareja para resolver de manera separada sobre temas que han salido durante las sesiones que reciben juntos, esto quiere decir que en algún momento el terapeuta de pareja solicite individualizar las sesiones con el objetivo de obtener información que de otra forma no se manifestaría durante una sesión en conjunto.

Por ejemplo en un comportamiento de infidelidad donde ambos desean reconstruir, por protocolo se inicia el proceso con sesiones individuales luego de conocer el caso, ya que se necesitan trabajar ciertos aspectos como perdón, otorgamiento de confianza, límites, culpa, dinámica temperamental, control y comportamientos compensatorios antes de entrar al proceso de reconciliación, de lo contrario todo eso estorbaría durante el ejercicio de vinculación y acuerdos. 

Un terapeuta con experiencia en terapia de pareja seguramente solicitará tener sesiones individuales en algún momento del proceso, por lo que es totalmente normal y no tendría que generar un conflicto o ruptura del vínculo terapéutico, por lo tanto el tener sesiones individuales no implica que se está proponiendo una terapia centrada en alguno de los miembros. 

La terapia de pareja en nuestra organización es multidisciplinar, por lo que puede ser trabajada desde disciplinas distintas según el perfil del profesional.

Cuando acudir y cuando no a terapia de pareja

El convivir en pareja no es una tarea sencilla, máxime cuando dentro del contexto social se traen muchas creencias y expectativas sobre qué significa ser pareja. A todo ello se le suma temas de inseguridades, validación, pérdida de la confianza, hábitos, dinámica social y los famosos “problemas normales de toda pareja”.

Por tales motivos muchas parejas piensan en acudir a una terapia de pareja para ver una luz, pero regularmente con expectativas equivocadas, por lo que es necesario establecer cuándo es necesario y cuándo no es necesario acudir a un proceso terapéutico.

La mayoría de veces las parejas llegan a un procese pensando en lo que desean cambiar de la pareja y no en lo que ellos están contribuyendo para que la relación se esté deteriorando.

Por lo tanto cuando la admiración se ha perdido, la comunicación no está fluyendo, se percibe un distanciamiento emocional y se siente que la prioridad ya no es la misma, si en el proceso terapéutico se identifica que alguno de los dos necesita de un psicoterapeuta (psicólogo clínico), es derivado a uno para que la persona pueda trabajar la patología y la terapia de pareja pueda ser focalizada en la dinámica de la relación.

Cuando acudir a una terapia de pareja:

Cuando la admiración se ha perdido.

Cuando la comunicación no está fluyendo.

Cuando se siente un distanciamiento emocional.

Cuando sientes que no eres prioridad de tu pareja

Expectativas equivocadas en la relación de pareja

Son muchas las razones por las que una relación de pareja puede buscar iniciar un proceso terapéutico con un especialista, tales como falta de comunicación, infidelidad, celos enfermizos, desconexión emocional, problemas sexuales, etc.

Pero en muchas ocasiones, esas razones tienen que ver con las falsas expectativas que tenemos acerca del amor y de la convivencia.

Es bueno revisar cada uno de nosotros, cuáles son nuestras propias expectativas acerca del amor y la relación, para evitar así sentirnos frustrados, o que esas ideas y falsas premisas sean las causas de nuestras discusiones y problemas de pareja.

No importa qué diga la sociedad, no amamos con el corazón, sino con el cerebro. Esta es una premisa sobre la cual se fundamenta el verdadero amor, por lo tanto tenemos la capacidad de producir el amor de pareja en el día a día, construirlo a nuestra imagen, e incluso llevarlo a un paso más allá o simplemente abandonarlo, allí radica la libertad de elección, elegimos estar con la pareja porque deseamos estar, no porque debemos estar, por lo que no podemos negar la voluntad implícita de amar o de no amar; por lo tanto, nadie, absolutamente nadie, es víctima del amor sin su propio consentimiento.

Muchas personas piensan que la pareja les pertenece, la consideran una propiedad sobre la que tienen derechos. En esta premisa no existe un concepto sano de igualdad por lo que en esa dinámica la pareja cada vez se siente más sometida a los criterios del otro y puede llegar a actuar con miedo a tomar sus propias decisiones y tener sus propias opiniones.

El depositar en el otro todo nuestro bienestar es algo muy peligroso para nuestra propia felicidad. Muchas personas dependientes exigen atención y dedicación continua. Creen que el otro es el que debe darles la felicidad y se olvidan de cultivar su individualidad y sus propios espacios, lo que se vuelve una carga constante para el otro miembro de la pareja.

Reconocer que existen ciertos límites afectivos no implica necesariamente dejar de amar, sino aceptar la posibilidad de modificar la relación en un sentido positivo o simplemente alejarse y no estar en el lugar equivocado, aunque duela la decisión. Si crees que el amor lo justifica todo y que amar es tu principal fuente de realización, el amor se convertirá en una obsesión y no serás capaz de renunciar al afecto o a tu pareja cuando debas hacerlo.

La sociedad, se han encargado de crear en el imaginario colectivo, un tipo de relación ideal donde los problemas y las insatisfacciones no tienen cabida. Creando un mundo de fantasía al estilo Disney. La vida pone a la pareja en continua evolución, pasamos etapas personales variables, que pueden afectar al modo en que nos encontramos con nuestra pareja. Por lo que ser intencional en cultivar el amor es clave para la realización de pareja.

Si cada individuo conoce a cabalidad su propia libertad, apego y emociones, hay grandes posibilidades que su relación de pareja se desenvuelva en un marco de respeto, ayuda mutua y sueños compartidos.

¿Amor o dependencia emocional?

En la mayoría de los casos cuando se inicia una relación, el enamoramiento o proceso neuro-químico del amor, hace que te centres únicamente en esa persona amada. Todo o por lo menos casi todo girará en torno a esta relación. Esto se debe a la liberación de oxitocina, endorfinas y dopamina principalmente, neurotransmisores encargados del apego y placer, la sensación de bienestar, y de la motivación y recompensa respectivamente.

Al pasar el tiempo los niveles de neurotransmisores baja y si se logró establecer dinámicas saludables, te darás cuenta que la persona en cuestión no es el prototipo ideal, sino una persona con virtudes y debilidades, por lo que te proporciona una perspectiva más realista de la relación.

En una relación sana se establecen límites adecuados para que cada uno pueda ejercer sus actividades en plenitud, basados en confianza y en libertad individual. Pero por el contrario si la relación se vuelve dependiente cada uno va perdiendo poco a poco su individualidad, socavando su identidad, permitiendo que los intereses o necesidades de “tu ser amado” estén siempre por encima de los tuyos, incluso tiendes a tolerar faltas de respeto, humillaciones, hasta golpes, por miedo a perder a tu pareja. Además de experimentar una sensación de aislamiento y falta de apego, pero aún así luchas por mantener la relación, simplemente por el temor a estar solo o sola.

Por otra parte los celos enfermizos son parte de una relación de dependencia emocional, ya que en la mente de uno de los miembros empiezan a evidenciarse dudas infundadas sobre la fidelidad del otro, creando un círculo de control y manipulación excesivo.

En cualquiera de los casos si te identificas con algunos aspectos de una relación de dependencia es necesario que te detengas y reflexiones sobre los siguientes aspectos:

  • Busca una persona que te ayude a recuperar tu autoestima, independientemente si tu pareja está consciente o no, necesitas sabes que no eres la mitad de nadie, sino un ser completo que se une a otro ser completo para crear algo superior.
  • Toma decisiones, el primer paso para salir de una relación de dependencia es querer hacerlo.
  • Encuentra tu propósito, motívate por medio de metas que perseguir, recuerda que una meta es al espíritu lo que el agua es al cuerpo, nunca permitas que tu espíritu se seque.
  • Participa en actividades sociales, es importante que tengas un soporte social para que veas que existen más personas a tu alrededor y que muchas no dudarían en tenderte una mano si lo necesitas.
  • Busca ayuda profesional, si realmente siente que es muy abrumador dar los primeros pasos y no logras ordenar tus pensamientos puedes acudir con un psicólogo, ya que será la persona que te podrá brindar herramientas para que des los pasos necesarios para tu realización plena.

Y para terminar, algo que debes saber es que no puedes esperar que la otra persona cambie para que tu paz sea completa, es al contrario, tú debes crecer y transformarte para que tu entorno cambie. Al inicio puede ser un poco agotador pero con el tiempo comenzarás a sentirte con más energía, confianza y vitalidad, simplemente por el hecho que te has convertido en la persona más importante para ti.

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